Cuando una persona se entera de que tiene celiaquia, y por lo tanto es celiaco, lo primero que piensa (además de cómo le va a cambiar la vida) es "¡Oh Dios mío! ¿Qué voy a hacer ahora con el pan?". Yo lo pensé y dejé de comer pan al menos durante un año porque no me gustaba el sin gluten. Los iba probando todos, alguno me iba gustando más que otro hasta que encontré el mío. Ahora como a diario al menos un panecillo y os aseguro que mi vida es mucho mejor gastronómicamente hablando. Disfruto más de las salsas y los platos en general, de los bocadillos y las tostadas para untar.
Aquí os dejo un listado de razones por las que un celiaco nunca debe dejar de comer pan:
1-La primera de todas es que no comer pan te puede hacer muy infeliz y privarte de los mejores momentos gastronómicos.
2- La dieta de un celiaco debe ser de sustitución y no de exclusión. Si nos quitamos el pan, estamos excluyendo de la dieta una parte importante de los cereales que debe tomar a diario. Hay que sustituir no excluir. Que todos sabemos que no es los mismo, que el pan con y sin gluten no tiene comparación, pero hay que hacerlo.
3-¿Cómo te vas a comer un huevo frito? Que estamos hablando de los huevos fritos, ¡el rey de la mesa cuando va con sus puntillas y todo! Placeres como éste en la vida hay pocos. Comerse un huevo frito con pan, con las manos, sin usar cuchillo y tenedor es lo mejor del mundo. ¿Te vas a privar de este placer?
4-¿Cómo vas a untar la mantequilla en el desayuno? Mejor dicho ¿Dónde?
5-¿Cómo vas rebañar el plato con la salsa de almendras de las albóndigas de tu suegra?.
O el tomate de los macarrones…
6- ¿El bocadillo de jamón? No digo más.
7- Debes apostar por la normalización e ir a las excursiones como Dios manda, con tu bocata y olvídate de los tupper. Que sí, que el pan se rompe, pero hay que hacer un pequeño esfuerzo.



