miércoles, 22 de octubre de 2014

Un embarazo celiaco bien vale una comida sin gluten

Hace unos días que no escribo y han pasado tantas cosas con y sin gluten ... que no se por dónde empezar, así que lo voy a hacer por lo más importante, por las buenas noticias. Y como toda celebración se merece, voy a contarlo compartiendo una buena comida con vosotros, la que pude degustar en el restaurante El Real de Zaragoza.

Para empezar un carpaccio de ternera exquisito acompañado de pan sin gluten. La toxoplasmosis la pasé ya antes incluso del primer embarazo, así que no hay problema con la carne cruda.


ARROZ DE MARISCO Y CHULETÓN PARA CELEBRAR LA PRIMERA ECOGRAFÍA

De primero un arroz caldoso de marisco para chuparse los dedos, porque la primera ecografía se merece esto y mucho más, por eso también tomamos una ensaladita de pulpo para picar en el centro, que yo sólo caté por no decir que no la había probado, y me alegro de haberlo hecho porque estaba muy buena. 

Y para continuar un chuletón de ternera de los buenos terminados a la piedra para celebrar que todo está bien, que estoy de 13 semanas y que soy celiaca si, pero ¡estoy de nuevo embarada!  


¡MOLESTIAS FUERA!

Pensareís que vaya buche que tengo con semejante comida. Pues la verdad es que mis molestias he tenido, pero ahora ya me encuentro en plena forma y mi estómago está preparado para todo tipo de menús sin gluten que se me pongan por delante. Este de El Real lo terminé con un sorbete de limón para rebajar porque la verdad es que algo llena sí que salí.

Y es que estoy embarazada y soy celica si, pero eso no quiere decir que no tenga hambre ni que vaya privarme de algunas cosas, aunque si el peso no me lo permite, me pondré a raya y cumpliré con las restricciones en la medida en que mi gusto por la comida me lo permita.


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jueves, 2 de octubre de 2014

La suerte celiaca de unas cupcakes sin gluten

Están juntas pero no revueltas. Hombre un poquito si, ¿salta a la vista no? No os puedo engañar. Fui a Conzietos de Azúcar a comprarme unas cupcakes, pues me habían hablado de esta tienda nueva en la que tratan muy bien a los celiacos. 

PEGADAS PERO LLEGARON

Tenían 4 cupcakes sin gluten en un vitrina y me las llevé todas. Y me las llevé literal, en mi bolsa cogida de las asas como si llevase una docena de huevos. Así que al llegar a casa esto es lo que llegó. Todas algo pegadas pero con posibilidad de despegar, que es lo importante.

Y LLEGÓ LA HORA DE CATAR

Tras unos minutos de minucioso trabajo para independizar a cada una de las cupcakes, me dispuse a catarlas cuchara en mano para no dejarme nada de nada pegado en la caja. Y qué os voy a contar... ¡estaban divinas! Todas ellas. Para mi gusto la mejor la de limón y frambuesa.

Es una suerte celiaca que hayan abierto una tienda así en Huesca, al menos para mí que soy un poco cafre en la cocina. Hasta ahora había hecho pedidos Online o me las habían traído conocidos de otros lugares fuera de mi alcance, pero esto de ir tú a la tienda y poder elegir, verlas allí delante en primera persona, a tan sólo 10 centímetros de tu nariz, sin empaquetar, ¡al natural!... Esto para un celiaco no se paga con dinero.


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martes, 30 de septiembre de 2014

CaixaForum también sin gluten

Hace ya unos días fui a desayunar al CaixaForum de Zaragoza. Lo han abierto hace unos meses y está de moda ir a tomar algo a la cafetería, disfrutando de las vistas. Pero además disfrutando también de los desayunos sin gluten. ¿Quién lo iba a pensar verdad? que se acordaran de nosotros los celiacos ya desde el principio. Porque claro, hay quien piensa que los celiacos no debemos desayunar o desayunamos siempre sin pan. 

Pues si. Y vaya si se acuerdan. ¡Hasta pan sin gluten! Que en la mayoría de los sitios nuevos a los que voy no hay pan y tengo que comer a palo seco y acompañar el desayuno con un vaso de agua.

 TORTILLA DE PATATA Y VERDURAS AL WOK

Pedí una tortilllita de patata con un panecillo recién horneado riquísimo y unas verduritas al wok, con una salsa que nos ofrecieron para degustar, que estaban deliciosas. 

Y ya no es sólo el desayuno. Es el trato que me dieron al saber que era celiaca ofreciéndome las verduras para que las probara. Que el plus en el trato siempre se agradece.

Luego están las vistas, el ambiente, la traquilidad... vamos lo que todos queremos cuando deseamos desayunar tranquilos y tener una conversación agradable en la que todos nos entendamos. 

NO ES CARO

No recuerdo el precio pero si recuerdo que no fue caro. Además entrar es gratuito, que pensábamos que habría que pagar entrada pero no, el acceso a la cafetería es libre y gratuito. Por cierto que tienen un menú de 12 euros apto para celiacos que habrá que ir a probar en breve, porque estos de CaixaForum  me van a ver el pelo por ahí en más de una ocasión.


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viernes, 26 de septiembre de 2014

Un celiaco agradecido... es mucho celiaco

Estos días he leído que el 73% de los celiacos salimos a comer fuera menos de lo que nos gustaría porque creemos que los restaurantes no están preparados y desconocen la celiaquía. En mi caso es totalmente cierto. Y aunque yo salgo bastante, la verdad es que no todo lo que quisiera, al menos en variedad.  

Suelo ir siempre a los mismos sitios porque me da terror el cambio. Las experiencias no han sido buenas y al final acabas agarrándote a lo que hay. Tras varios fracasos, el cuerpo está escarmentado y no se te queda para más probatinas. 

 BOCATA-HAMBURGUESA SIN GLUTEN



Por eso hoy os presento este bocata-hamburguesa que me comí en el Zuco. Es una hamburguesa dentro de un bocadillo porque no tenían pan del primero. Y es que a veces los arreglos de este tipo merecen la pena. ¿Mejor así que nada no? 

Una hamburguesa de ternera del Pirineo con su bacón, queso, lechuga, tomate, cebolla, pepinillo, huevo a la plancha y ¡sus patatas! ¡Por Dios! Ahora mismo me comeria otra. No dejé ni las migas. Estaba riquísima. Y es que el Zuco sabe hacerlo muy bien para los celiacos. Si todos fueran así, el 73% sería mucho menor, los celiacos estaríamos mejor servidos y más agradecidos, porque otra cosas no pero agradecidos los celiacos somos bastante.



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miércoles, 24 de septiembre de 2014

Otoño, en el pueblo y sin gluten ¡es posible!



¿Qué es eso de que el otoño no es una estación bonita? ¡Claro que lo es! La melancolía es también un sentimiento agradable. La lluvia, el frío, el viento, las setas, el río, el bosque, los paseos, las comidas de cuchara, los colores del campo y de los árboles… Además uno nunca sabe cuando le puede cambiar la vida. Y el otoño es una buena estación para hacerlo. 
 
TE CAMBIA LA VIDA
 
A mi me ha cambiado de un día para otro y no sólo una vez, sino varias. Lo hizo con el diagnóstico de la celiaquia, que no es moco de pavo. Lo hizo con el cambio de trabajo, con el cambio de ciudad, con el nacimiento de Bruno... Pueden ser muchos los motivos y para bien o para mal hay veces que no puedes evitarlo. En mi caso he tenido suerte y siempre he sabido encontrarle el lado positivo, que es muy importante.


MIS CAPRICHOS SIN GLUTEN

A día de hoy estoy viviendo otro cambio de este tipo, pero en esta ocasión es diferente porque no es un cambio drástico como las otras veces, sino que está siendo en diferido, poco a poco, disfrutándolo más que nunca y a conciencia. El motivo más adelante os lo contaré. Eso sí, con mis bocatas de jamón sin gluten por aquí, mis magdalenas de chocolate por allá, mi pan con mantequilla y azúcar por otro o mis croquetas por este de más allá.

ME GUSTA VIVIR EN EL PUEBLO

Llueve fuera, dentro hago manualidades con un palet
Y es que esto de vivir en elpueblo me gusta y no poco. Esta tranquilidad de no hay prisa, este relax de no hay tráfico, este silencio para pasear aunque llueva con un chubasquero, este aire, esta luz… y siempre con cosas que hacer para no aburrirme aunque llueva.

CELIACA EN UN PUEBLO DE 100 HABITANTES
Por supuesto, hay que tener claro que una celiaca en un pueblo de montaña de 100 habitantes no va a encontrar las comodidades que tiene en la ciudad para comprar productos sin gluten. Pero si que es cierto que previsión hay que tener, ya sea en la ciudad o en el pueblo. Así que la compra se hace un poquito más grande y asunto arreglado.

Este cambio al pueblo está siendo temporal, en unas semanas recuperaré la vida en la ciudad con sus sonidos y sus ambientes típicos. Mis amigas no entienden muy bien qué hago aquí, ¡incluso me dicen que las he abandonado! Y mi marido ya nos echa de menos demasiado, asi que la vuelta será pronto. Pero en cuanto pueda ya estoy de nuevo en la montaña disfrutando de todo lo bueno que dejaré aquí y de todo lo que esta tierra me da con cada con cada amanecer.


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