domingo, 20 de abril de 2014

Apretón celiaco en la operación retorno

Hacía tiempo que no tenía un apretón celíaco de estas características y he de decir que ha sido un buen tirón de orejas porque últimamente estaba cruzando la raya del gluten free bastante a menudo. Y no porque quiera sino porque alimentar a Bruno con una dieta con gluten me obliga a ello en más de una ocasión. 

VUELTA ACCIDENTADA 
El caso es que la vuelta de Semana Santa ha sido algo accidentada, por llamarlo de alguna manera. El apretón celiaco me ha pillado totalmente por sorpresa y tan sólo cinco minutos después de iniciar la marcha. Pero ni la escasa distancia recorrida me ha salvado de bajarme los pantalones en medio del monte y quedarme literalmente con el culo al aire. Y lo que es peor, después de correr como una energúmena buscando un lugar a salvo de miradas indiscretas he tenido que conformarme con agacharme delante del coche, con mi marido y mi hijo dentro. ¡Hala, viva el romanticismo, el amor, la celiaquia y la madre que la parió!

 EQUILIBRIO Y BUEN FONDO

En aquel momento no podía pensar en nada más que en mantener el equilibrio pero hay que ver la cantidad de cosas en las que pensé después ... La primera que la celiaquia no perdona ni vacaciones de verano, ni Navidad ni Semana Santa. Que como he comprobado, la celiaquia no se cura. Que el gluten no perdona. Que una ya tiene una edad para superar una emergencia de este calibre. Que el amor está por encima de todas las cosas, hasta de la celiaquia. Que vergüenza y celiaquia no son compatibles (mejor dicho que la celiaquia no conoce la vergüenza)Y que para ser celiaco además de llevar una dieta sin gluten y saber correr hay que tener equilibrio, unas buenas piernas y sobre todo buen fondo.  

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martes, 8 de abril de 2014

Uasabi, lo bueno se paga

Hace tiempo que quería pasarme por el restaurante Uasabi, calle 4 de Agosto en Zaragoza, pero la verdad es que se le quitan a uno las ganas con semejantes precios. Todo sea dicho, lo hacen muy bien.

No se si hay algún japonés en la cocina pero lo hacen muchísimo mejor que cualquier asiático, chino o japonés de Zaragoza que haya visitado con anterioridad. Y eso que esos si que son de Japón. En fin que lo bueno se paga y así debe ser.
EL PRECIO, ¡AY! EL PRECIO

Tomamos una ostra conleche de tigre. El mejor Shushi que he probado nunca con sus hilitos de rábano y un wok de verduras con anacardos exquisito. No me puedo quejar de nada porque estaba todo excelente, de nota. Pero el precio ... ¡Ay! el precio.


jueves, 3 de abril de 2014

Con qué poco se hace feliz a un celiaco

Hace unos días una de mis cuñadas regresó de un super viaje que hizo a Nueva York. Y cuando digo super viaje, es un viaje a todo trapo. El caso es que a su vuelta nos empezó a enseñar todo lo que se había comprado y a mí me dió estas galletitas. 

GLUTEN FREE DE NUEVA YORK
 
Que las trajo porque en principio eran para ella, pero como vio la coincidencia con mi celiaquia me las dió. Oye ¡riquísimas! Esto de Nueva York saben hacer muy bien las cosas gluten free y además orgánicas. (Ella se las compró por esta segunda condición no por la primera).

DESCUBRIMIENTO CELIACO

El caso es que a pesar de que no lo hizo con intención, al final la intención poco contó porque estas galletas de ginnybakes son una gran descubrimiento celiaco. Por lo que veo en la web en España no se venden todavía y vía online creo que tampoco, pero cuando vaya a Nueva York ... cuando vaya que no se cuando será ... ya se lo que tengo que comprar sin duda.

Al final el detalle le salió bien a la cuñada y es que a un celiaco es tan fácil contentarlo y tan fácil quedar bien ...


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martes, 25 de marzo de 2014

Ausencias sin gluten




Ya perdonaréis mis ausencias pero en los últimos días he estado algo liada. Y esto unido a que Bruno no duerme bien. No es que se despierte dos o cuatro veces por la noche, no, no es eso. Es que se despierta cada hora. Es decir, si se acuesta a las 9 se despierta a las 10, a las 11, a las 12, a la 1 y así hasta las 8 de la mañana. Comprenderéis que estoy algo cansada, por no decir agotada

Así que os dejo esta foto que ilustra mi vida de las últimas semanas. Pañales, crema para el cambio, juguetes, té y dulces sin gluten para combatir el cansancio. Un cansancio que, he de decir, me ha ayudado a recuperar un kilo de los que había perdido porque tengo un hambre voraz y muchas, muchas ganas de dulce. Y al fondo mi Bruno. Mi querido Bruno.

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