lunes, 10 de noviembre de 2014

La vida sin un té... no es vida

¡Qué mal se está sin dormir y qué bueno es el té! Me encanta el té rojo, aunque he descubierto que en muchas cafeterías no tienen y que en muchos supermerados tampoco y la razón es porque no suele gustar. Al menos eso me han dicho. Pues a mí me chifla y si puedo no tomo otro.

UNA SEMANA TORERA

El caso es que he pasado una semana "torera" porque el cambio de guardería a Bruno no le ha sentado muy bien. Esto de venir del pueblo a la ciudad y así de repente cambiar de un aula con pocos niños a estas marabuntas de 15 por clase y 4 aulas, como que no le ha hecho gracia. Así que nos hemos pasado la semana sin dormir.

EL TÉ, MI GRAN ALIADO 

El té ha sido mi gran aliado (el té sin gluten, claro está, que también los hay con gluten) porque ha habido momentos en los que no sabía si tenía hambre, sueño o sed. Y la verdad es que un té no sienta igual servido de una forma o de otra. No es lo mismo tomarse un té en una taza o en un vaso. El de la foto que publiqué en Twitter lo tomé en casa, en un juego que compré en Ikea, muy sencillo pero que a mí me parece elegante y hace que el té me sepa delicioso, que es lo importante.

NO ES LO MISMO
 
No es lo mismo tomarlo sentada en un sofá que en una mesa cutre de un centro comercial con una silla que a penas se tiene sobre las 4 patas sobre las que se asienta.

Aunque he de decir que me supo a gloria porque esa noche fue "torera" de verdad y me quedé repantingada en la silla durante un buen rato mientras disrutaba del té, sin pensar en nada, sóla y haciendo un gran esfuerzo por mantener los ojos abiertos mientras esperaba a que llegara mi cita. 

HE VUELTO AL TÉ

Así que he de confesar que he vuelto al té. No tomaba desde hacía 4 meses, momento en el que me quedé embarazada, pero esta semana he vuelto a degustarlo. Me encanta, mmmm.

Y es que para mí la vida sin un té para pensar, para desacansar unos minutos, para reponer fuerzas, para charlar con las amigas, para calentarme cuando tengo frío, para leer un libro, para recomponer el estómago, en definitiva para, como digo yo, ser persona, no es vida.


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