lunes, 19 de septiembre de 2011

¿A qué saben los besos sin gluten?

Una amiga me pidió el otro día que escribiese sobre los besos sin gluten. ¿Que a qué saben? Pues a mí a gloria, la verdad. Sólo tienes que elegir a la persona indicada, ponerle un poquito de pasión, que no lleve un bocado de pan en la boca y ¡a disfrutar! ¿Qué más se puede pedir?

Hay quien duda de si se puede o se debe besar cuando el otro ha comido gluten. Yo os puedo decir que soy muy sensible al gluten y nunca he tenido ningún problema de contaminación con un beso. Sólo faltaría que además de dejar de comer y hacer a tu pareja untar el paté con cuchara, hubiera que dejar de besar. ¿Qué más nos iban a prohibir?

CUESTIÓN DE HIGIENE, NO DE GLUTEN

Hombre, hay que tener un poco de cuidado, no vaya a llevar la cara llena de migas, pero eso creo que son detalles que todos cuidamos, seamos celiacos o no. Es cuestión de higiene, no de gluten.

Ser celiaco es un misterio para algunos, a otros les encanta hacerse los interesantes, otros saben mentir muy bien, y los hay que viven de ilusiones, pero ser celiaco no es para tanto. Tú besa y déjate besar que no alarga la vida pero mientras dura… ¡Ay mientras dura!

viernes, 16 de septiembre de 2011

La artillería pesada en restaurantes sin gluten, el Tío Jorge

Hoy vengo con la atillería pesada porque este es uno de mis restaurantes favoritos aquí en Zaragoza. Me tratan excelentemente bien con el tema de la celiaquia, son muy amables y si hay algo de lo que dudan te lo preguntan antes que meter la pata. Para mi perfecto.

Se llama Taberna del Tío Jorge, en la calle Francisco Vitoria. Tienen buen género, cocinado a la plancha, buena carne y buen pescado. Normalmente comemos lo mismo. Tomamos una ensalada para empezar, unos caracoles, pulpo y chuletón.

BARRILES COMO MESAS

El restaurante en la planta calle tiene unos barriles con unos taburetes altos para sentarse, que es lo que le da el punto de distinción de otros restaurantes. En la planta de arriba dispone de mesas y sillas normales, de las de toda la vida para sentarse como siempre. La verdad que no tiene nada que ver con otros restaurantes que he nombrado anteriormente en el blog.

Cada vez que voy les recuerdo mi celiaquia, aunque ellos ya saben, pero bueno no está de más. Como hacen mucho pan tostado en la brasa, me sacan la carne cruda y me la hago en la piedra. Lo mismo con el pulpo, no lo hacen en la brasa. Creo que es de agradecer. Este restaurante de verdad que tendría una categoría especial en mi clasificación de los restaurantes celiacos.

LOS CARACOLES Y EL VINO

Y los caracoles…hay los caracoles…de miedo. Como de miedo estaba el vino que probamos esta vez. Urbezo Chardonnay, de Cariñena. Mira que yo soy muy del Somontano, que para eso soy de Huesca, pero este me ha sorprendido de verdad. Lo recomiendo. Por último, y sólo de vez en cuando, no siempre, un gintonic, que no le va mal a nadie ¿o si?.

La cuenta pues bueno, en la línea de lo que hemos comido, si comes calidad pagas calidad. En torno a los 85 euros de dos personas.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Cómo me pone verle untar el paté con cuchara

Una vez descubierta mi celiaquia, adherida a la dieta sin problemas, comprobado que la celiaquia no es el eje de mi vida y que he mandado a la mierda al gluten, puedo decir que mi pareja es un santo. Y supongo que vosotros os uniréis a esta afirmación en cuanto leáis lo siguiente.

Tengo una pareja que respeta casi más que yo la dieta celiaca. Que se ha convertido en un verdadero experto en la cocina sin gluten y que sólo verlo sacar el paté del envase con cuchara me “pone burra”, como decía una compañera de un trabajo anterior que ya no sé donde para.

¿Por qué con cuchara? No sé como haréis vosotros, pero para evitar la contaminación cruzada él saca el paté con la cuchara del bote y para que no toque su pan lo unta con su cuchillo y así comemos los dos del mismo, porque la crisis aprieta y no estamos para tirar dos medios botes de paté.
 
¿Y CON LOS ESPAGUETI? 
Y qué me decís cuando veis a vuestras parejas comer espageti sin gluten, que parece que es fideguá, porque se rompen todos, mientras dice que “tampoco se nota tanto”. En ese momento es que me lo comería enterito. Ñam, Ñam.

Y cuando se acaba tu hamburguesa del MacDonalds porque ya no puedes más, y mira que el pan no está nada mal, y le ves que se atraganta porque no le pasa (cuando se enfría no hay marcha atrás) e intenta disimular con un sorbo de medio refresco.

SANTAS PAREJAS
 
Si es que los celiacos tenemos suerte hasta en eso, en la pareja, que la sabemos elegir como nadie: aguantan gritos cuando usan el mismo cuchillo para cortar el pan con gluten y el sin gluten. Horas en el supermercado cuando nos apetece “algo diferente” (esta es mi frase preferida) y miramos y remiramos cientos de etiquetas para ver si el producto es apto. Interrogatorios a los camareros en los restaurantes que al final nos tachan de raritos repelentes y nos sirven con desgana.

Propongo instaurar el día de las parejas celíacas. Porque se lo merecen, si señor, que todos los santos tienen su día en el calendario.

martes, 6 de septiembre de 2011

Ponle otra chuletica a la chica que como no come pan…

Mis últimos análisis han dado que tengo colesterol. Un poquito, pero lo tengo. Buscando las causas de semejante resultado, ya que nunca me había salido así, he investigado en mi dieta para descubrir un por qué convincente. Hago deporte y llevo una dieta sana e intento que equilibrada, ¿dónde está entonces el error?

“Ponle una chuletica más a la chica que ¿como no come pan?”. Ahí está la causa de mi colesterol. ¿Qué celiaco no ha oído esta frase a lo largo de su vida sin gluten? “Como no come pan, échale más carne”, osea más proteína.

"Chuleticas"
Pues bien, a pesar de que he buceado en Internet sobre este aspecto y he encontrado algunos informes que apuntan a que el celiaco que no sigue la dieta sin gluten tiene los niveles bajos y que estos se normalizan cuando lleva la dieta, en mi caso no ha sido así.

Esas chuleticas de más en mi vida como celiaca me han llevado al aumento de colesterol, pero vamos, que yo no soy una persona muy carnívora, que me gusta mucho lo verde y el pescado. Pues bien. Parece ser que como yo hay muchos más celiacos que sufren de colesterol. La eliminación de hidratos provoca una disminución de consumo de los mismos, en lo que respecta ya sólo al pan. Y tendemos a comer más proteína, lo que da lugar a un desequilibrio entre los hidratos y las proteínas y un aumento del colesterol.

Así que pon una chuleta en tu vida sí, pero con moderación que luego llega el colesterol.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Más cambios con la homeopatía sin gluten

Quiero hacer un inciso en mi última entrada “Homeopatía sin gluten para centrar mi cabeza”. El que yo fuera al médico no fue motivado por mi mala memoria únicamente, si no por otras cosas que están pasando en mi vida en los últimos tiempos. El hecho del dulce o el salado es algo anecdótico dentro de los cambios que me puede producir tomar homeopatía, lo importante para mi es que el médico me hizo caso y que noto cambios.

PELO MENOS GRASO
Y dicho esto, continuo con mis novedades. En las últimas dos semanas he notado que el pelo ya no lo tengo tan graso. Antes me lo tenía que lavar día si día no, ahora cada dos días. No es mucho, pero algo es. Por lo visto la homeopatía equilibra tu cuerpo desde el interior y estos cambios me hacen tener esperanzas. He de decir que mi memoria sigue igual. El lunes perdí el móvil y hoy casi me dejo las llaves puestas por dentro en la puerta de casa. Pero por lo demás, la homeopatía funciona. Esto lleva su tiempo. Al menos eso espero.

DUERME LA SIESTA
¿Recordáis a una amiga celiaca de la que os hablé es una entrada anterior, esa que me dio algunas recomendaciones cuando mi suegra me envenenó?. Pues me ha contado que ella también le comentó al médico en una ocasión su mala memoria. El médico le pidió que le comentase su rutina diaria (a mi también me lo preguntó el médico). Ella comentó: “”me levanto, voy a la facultad, cuando salgo voy corriendo al gimnasio, como, voy corriendo a trabajar…”  a lo que el médico le contestó “¿Y por qué no dejas alguna de tus múltiples actividades y duermes una siesta?”. Pues tenía razón. Y seguramente a mi también me iría muy bien dejar algunas cosas, dormir un ratito a media tarde y prestar más atención a lo que hago.